jueves, 16 de febrero de 2012

Joaquín Torres García, el constructivismo charrúa

Joaquín Torres García fue un pintor, profesor y escritor, considerado el principal artista uruguayo del siglo XX. Es el creador de una escuela que influyó en tres generaciones de artistas.


Joaquín Torres García nació en Montevideo en 1874, y en sus comienzos como estudiante en la escuela de Bellas Artes de Barcelona sus obras respondían al estilo clásico ya que abrevaba en imágenes tomadas de esculturas griegas y romanas. Este espíritu clásico sobrevivió dentro de su estilo en la manera de dividir el espacio en las obras, respondiendo a la proporción aurea o divina. Torres García creó una superficie organizada en la que todas las partes se relacionan entre sí y con el todo.

Por influencia de Antoni Gaudí, el gran arquitecto catalán, Torres García se sumerge en el "noucentismo", un movimiento estético plástico y literario preocupado en generar un arte social y que superara la estética del modernismo y simbolismo a los que, como toda vanguardia, consideraban decadentes.

En 1926 se traslada a París y es allí donde siente haber completado su educación artística de manera definitiva.

Las líneas fueron cobrando mayor importancia en su estilo. Sus composiciones respetaban más los planos, sin dar la sensación de volumen, y sus obras comenzaron a ganar más sencillez y sólo ubica las figuras recortadas sobre un fondo.

En 1928, la visita a una exposición de arte precolombino en París despierta en Torres García una vocación por el estudio de estas civilizaciones y el material que recopila es una fuente de nuevos símbolos que pasan a integrar sus trabajos.

En 1934 emprende el regreso a su Montevideo natal junto a su mujer y sus cuatro hijos, y en la capital uruguaya lo reciben como a una auténtica estrella. Al llegar fundó la Asociación de Arte Constructivo y su taller, "La Escuela del Sur", pero el artista nunca imaginó que tendría una influencia decisiva en tantos artistas en Latinoamérica.

Después de cumplir 50 años, Torres García alcanzó su estilo definitivo, el constructivismo, con su particularidad de ver y hacer arte realizando una síntesis de las vanguardias por las que transitó en Europa junto con el estudio de culturas prehispánicas.

A comienzos del siglo XX, Torres García comenzó a escribir y a hacerse preguntas sobre el mundo del arte, y durante toda su vida seguiría realizándoselas. Sus enseñanzas a través de conferencias y libros dejó plasmadas muchas de las premisas que tomaron quienes lo siguieron. Su búsqueda en las culturas precoloniales estaba dirigida a encontrar un nexo en las tradiciones artísticas de América del Sur.

Torres García creía que a lo abstracto debería corresponderle una forma de expresión gráfica, como un signo, y descubre en la cuadricula la forma de construir un muro y en cada compartimiento ubica un diseño. Tiene diferencias entre lo que propone artísticamente Piet Mondrian, aunque coinciden en escribir en la misma época ensayos sobre el mismo tema. Mientras el artista sudamericano publica el artículo "Origen y desarrollo del cubismo", Mondrian presenta "El arte abstracto puro". La coincidencia entre ambos es el uso de la geometría.

Torres García propone la representación de toda la creación y el microcosmos del orden universal. "Esto se encuentra en orden geométrico, pasando de las formas puras a formas de vida, y, a continuación, simbólicamente, en un esquema geométrico, encontramos el mundo y el hombre", afirma.

En su taller, "La Escuela del Sur", Torres García animó a sus alumnos a "ser primitivos y trabajar en lo elemental". Y aquí primitivo no significa prehistórico, sino más bien alguien que está al principio de un ciclo artístico.

El artista comenzó con un grupo de más de treinta pintores que trabajaban y mostraban sus obras juntos, tal como lo hacían en París en 1930 con "Circle et Carré", un grupo del cual Torres García fue parte junto con Marcel Suphor, Mondrián y otros.

En su taller Torres García enseñó dibujo y pintura independientemente de la Academia Europea tradicional, con un enfoque modernista, por lo tanto desarrolló nuevos métodos de enseñanza. La dinámica de esta interacción con sus estudiantes enriqueció su propia obra, así como su ideología, por lo que produjo en consecuencia muchas conferencias, libros y artículos.

Después de su muerte, en 1949, el estudio siguió abierto hasta 1967. La "Escuela del Sur" es su mayor obra maestra, la que continúa su influencia hasta la actualidad con un enorme legado para los jóvenes artistas de nuestro continente.

Nota publicada el 26 de Diciembre de 2011

2 comentarios:

Enrique Costa dijo...

..hubiera preferido que usaran "artista uruguayo" en lugar de "artista sudamericano".
por lo demás fabulosa la síntesis de una "carrera" que era desconocida para mi.
Gracias por posibilitarme el conocer esta gran obra con tan poco esfuerzo.

Enrique Costa dijo...

...además, no somos charrúas, estos fueron eliminados casi totalmente por un Presidente de la R.O.U.
Acción de la cual no me siento orgulloso pero comprendo que fue producto de una era bárbara.