jueves, 16 de febrero de 2012

Diego Rivera vs. J.D. Rockefeller

El muralista mexicano y el financista neoyorquino mantuvieron un conflicto famoso a comienzos de los '30. En medio de una nueva crisis financiera global, una exposición reivindica la "indignación" en la Gran Manzana.

Sin duda, si en el momento en que Diego Rivera estaba en Nueva York hubieran explotado las manifestaciones contra Wall Street (motivos no faltaban ya que estaban en pleno coletazo del crack del '29) sabríamos con quienes estaría, como también a quien apoyaría John David Rockefeller.

El Rockefeller Center fue escenario involuntario, allá por los años '30, de una sonada controversia entre el magnate financiero John David Rockefeller y el muralista mexicano Diego Rivera.

El RC es un complejo de 19 edificios comerciales que ocupa noventa mil metros cuadrados en pleno centro de Manhattan. De estilo Art Decó, incluye el teatro Radio City, una pista de patinaje sobre hielo y un abeto donde todos los años se monta un árbol de navidad gigantesco que es visitado por miles de turistas.

J.D. Rockefeller, el por entonces dueño del complejo, pensó que el imponente vestíbulo del edificio central podría albergar un mural no sólo decorativo sino que a los visitantes los ayudara a reflexionar. El tema que propuso era las "nuevas fronteras" y quería que estuvieran representados los acontecimientos sociales más relevantes de la época.

Por la importancia de la obra invitó a dos artistas mundialmente consagrados, Pablo Picasso y Henri Matisse, pero ambos rechazaron el convite.

Abigail "Abby" Aldrich Rockefeller conoció a Diego Rivera mientras realizaba cinco murales móviles en el Museum ol Modern Art (MoMA), del que ella era la cofundadora, y que fueron exhibidos con éxito de público entre diciembre del 1931 y febrero de 1932. "Abby" sabía de la capacidad artística del artista mexicano pero también del fervor que había provocado en los visitantes y con estos argumentos convenció a su hijo J.D. para que convocara a Rivera con el fin de dar vida al mural, con su colorido estilo. Pero la señora pasó por alto que la afiliación y militancia del artista en el Partido Comunista mexicano estaba siempre plasmada en sus obras, en favor de los trabajadores. Se hubiera ahorrado un dolor de cabeza, de hecho Rivera realizó los cinco murales comprometidos al museo y agregó otros tres más en los que retrató a la clase trabajadora urbana y también la profundización de las divisiones entre las clases después del crack del '30. Entre los murales se encuentra un famoso retrato del líder revolucionario Emiliano Zapata al frente de la revuelta agraria.

Rivera aceptó la propuesta de Rockefeller y en 1933 comenzó el mural. Las imágenes que pensó representaban la lucha de clases, y los avances en la industria y en las ciencias en un siglo XX repleto de cambios vertiginosos. Que Rivera incluyera dentro del mural una manifestación del 1º de Mayo con banderas rojas y un retrato de Vladimir I. Lenin, no tendría que haber sido una sorpresa. De hecho estaban en los bocetos que habían sido aprobados por "Abby".

J.D. Rockefeller tuvo un gran disgusto cuando fue a visitar la obra sobre la que trabajaba Rivera. Al principió el millonario le pidió que reemplazara a Lenin por alguien desconocido y el artista mexicano le ofreció, para contrarrestar el peso del líder soviético, representar en el mural a Abraham Lincoln. Ninguno de los dos cedió y no pudieron llegar a un acuerdo. Rivera volvió a México sin terminar el mural, que durante un año fue tapado y que, finalmente, fue destruido. Rivera protestó por lo que consideró era un atropello y acusó al millonario neoyorquino de hacerlo víctima de "vandalismo cultural".

Uno de sus asistentes, Lucienne Bloch, había fotografiado el mural y este material se usó como referencia para realizar otro, aunque en una escala menor, en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. En ese están Lenin, y también León Trostky, Karl Marx y del mismo Rockefeller dentro en una disco. El mural que en Nueva York se llamó "El hombre en el cruce de caminos" en México fue rebautizado como "El hombre controlador del Universo".

En el lugar del mural de Rivera en el Rockefeller Center hay uno que tiene a Abraham Lincoln como protagonista.

La controversia duró semanas, alimentada por la prensa que vio en el mural un enfoque propagandístico de Rivera en contra del capitalismo. También hubo una defensa por la libertad artística por parte de los admiradores de Rivera y recibió apoyo de los liberales que defendían a ultranza la libertad de expresión, que consideraron al hecho un acto de censura.

Como homenaje a los 125 años del nacimiento de Diego Rivera, desde el pasado noviembre el MoMA exhibe aquellos murales mostrados en 1931 junto a bocetos y maquetas, e incluye los bocetos del mural para el Rockefeller Center.

Después de otra profunda crisis económica que sacudió a Estados Unidos, por muchos comparada con la del '29, y que llevó a miles de jóvenes "indignados" a ocupar la zona de Wall Street para protestar contra el capitalismo, nadie duda de con quién estaría hoy el muralista mexicano. Y con quién el financista estadounidense.

Publicado en www.gacetamercantil.com el 12 de Diciembre de 2011

1 comentario:

Enrique Costa dijo...

Extraordinario el aporte de los dos, tanto Rivera como Rockefeller.
No hay duda alguna de todo lo maravillosos que ha aportado el capitalismo a la humanidad como tampoco hay duda de que las denuncias del comunismo sobre el capitalismo han sido muy certeras.
Personalmente, creo que han sido mayores las ventajas que las desventajas, no desconociendo las penurias QUE HA PASADO GRAN PARTE DE LA Humanidad ,COMO CONSECUENCIA del capitalismo,(el precio de la victoria)
El avance de la humanidad ha sabido moderar las consecuencias negativas del capitalismo; el sindicalismo, la profundización de la educación en la población, los artistas todos.
Después de todo ninguna penuria de la humanidad es comparable con las guerras, que han sucedido gracias a decisiones de los mismos humanos : capitalistas, comunistas, imperialistas, etc. y por último algún jefe de tribu prehistórica.
En definitiva ,el avance es constante, con alguna interrupción fortuita (siempre va a existir algún megalómano que aprovechará alguna crisis para "agarrar la manija".