Inaugurado en noviembre de 2006, el Museo del Carnaval se encuentra ubicado en el casco histórico de la ciudad de Montevideo, frente al Puerto y junto al principal centro gastronómico del país, el Mercado del Puerto.
Se inscribe dentro de los llamados museos de la identidad, ya que mediante una propuesta moderna e interactiva conserva, exhibe, difunde y valora los objetos y tradiciones que forman parte de la máxima fiesta popular del Uruguay.
Es una institución que trabaja para fortalecer la participación social en la fiesta. De esa forma sale a la calle, interactúa con la ciudad y refleja su sentir.
Horario y precio de entradas *
Abierto de martes a domingos de 11 a 17 horas
Generales $ 65
Visitantes uruguayos (bonificadas) $ 25
Visitantes Mercosur (bonificadas) $ 45
Menores de 12 años entrada libre
Martes entrada libre
* Los precios son en pesos uruguayos.
Audio tomado en la charla que diera la Coordinadora General Graciela Michelini en el museo de Carnaval el 19 de noviembre de 2011.
Cartón Pintado
Blog destinado a difundir artículos sobre artes plásticas publicados en www.gacetamercantil.com.ar
sábado 26 de noviembre de 2011
CRISTO REDENTOR Más que un millón de amigos
El monumento emblemático de Río de Janeiro cumple 80 años y es una de las Siete Nuevas Maravillas Modernas construídas por el Hombre. Dos millones de turistas lo visitan por año.
Por Nanu Zalazar
"Cristo Redentor, brazos abiertos sobre Guanabara", le canta Roberto Carlos en una canción a la ciudad de Río de Janeiro. Ese Cristo que desde hace 80 años da la bienvenida con sus brazos extendidos y mira desde las alturas del morro toda la ciudad "maravillosa", por lo que se ha convertido no sólo en un símbolo carioca sino del país entero.
En 2007, el Cristo consiguió cien millones de votos a través de un sufragio por internet y fue nominada como una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo junto a Machu Picchu, la Gran Muralla China, el Coliseo de Roma, el Taj Mahal, Chichén Itzá, y Petra. La condición para participar entonces era ser una estructura creada por el Hombre y que estuviera en pie.
La estatua del Cristo Redentor tiene 30 metros de altura sobre un pedestal de 8 metros y fue realizada en granito. Se encuentra a 700 metros sobre el nivel del mar dentro del Parque Nacional de Tijuca, en la cima del cerro del Corcovado. Es la estatua más grande del mundo, tanto de Cristo como en su estilo, el Art decó.
El mirador del cerro Corcovado, antes de albergar al Cristo, ya era un importante punto turístico al que se llegaba por un tren que fue inaugurado en 1884 por el emperador Pedro II de Brasil.
Que Río tuviera un monumento que diera cuenta de su creencia católica surge en el Imperio y su construcción fue especialmente apoyada por la princesa Isabel a mediados del siglo XIX, pero esta idea fue retomada en 1921 cuando se preparaban para los festejos del centenario y generó controversias entre católicos y protestantes.
Hector da Silva Costa fue el autor del proyecto y el diseño general del monumento fue realizado por el artista brasileño Carlos Oswald, pero el escultor francés Paul Landowski ejecutó la cabeza y las manos de la escultura.
El Cristo está realizado en hormigón armado, pesa cerca de 700 toneladas, esta escultura por su tamaño requirió ayuda de ingenieros y arquitectos.
La construcción, que demandó cinco años de trabajos, supuso tareas riesgosas, especialmente en el armado de los brazos que se extienden sobre el vacío en tiempos en que los sistemas de seguridad eran precarios o casi nulos. Pero no hubo que lamentar ningún muerto por accidentes lo que sirvió para se considerara que la presencia del Cristo obró de manera milagrosa.
Finalmente el monumento se inauguró el 12 de octubre de 1931 y estaba previsto que la iluminación fuera encendida por Guillermo Marconi desde Nápoles, que accionaría una señal eléctrica que sería trasmitida a Inglaterra y esta se contactaría, a su vez, con el barrio carioca de Jacarepaguá, pero por problemas climáticos tuvo que ser encendida desde Río.
Para llegar a la cima se puede ascender en auto o en tren de cremallera para poder trepar el camino escarpado. El transporte tiene capacidad para 360 pasajeros, el viaje dura 20 minutos y desde 2003 funciona un sistema de escaleras mecánicas.
Una curiosidad: la estatua del Cristo no es del Estado brasileño sino que es propiedad de una entidad civil y de la Arquidiócesis de Río, que fue la encargada de conseguir y luego administrar los fondos necesarios para construirla.
Otra: los herederos del escultor francés reclaman derechos de autor y piden recibir un canon por las imágenes tomadas del Cristo para publicidades y películas. Pero aunque el trabajo no fue creativo sino técnico, Landowski realizó las imágenes basadas en un croquis de un artista brasileño.
El año pasado el Cristo Redentor fue víctima de una guerra de "pichadores" (el nombre que reciben los graffiteros). Algunos jóvenes de Río hicieron pintadas en San Pablo, lo que fue tomado como una provocación o un avance sobre su territorio y, como venganza, los paulistas decidieron "firmar" el monumento de los cariocas para ponerles límites.
Los "pichadores" paulistas colocaron las típicas firmas y algunas inscripciones de protesta en la emblemática estatua, sobre todo en los brazos, en el pecho y en el rostro, hecho que fue repudiado no solo por los cariocas sino por brasileños de todo el país.
La investigación no llevaba a nada porque unos días antes del ataque las cámaras de seguridad fueron desconectadas por un fuerte temporal, pero de todos modos los autores se entregaron voluntariamente a la Justicia y a partir de ese momento se reforzó la seguridad.
Más de 2 millones de turistas por año disfrutan la vista única de la "cidade maravilhosa" sin dejar de fotografiarse junto al Cristo de los brazos abiertos, lo que ha convertido a este lugar en una pequeña torre de Babel a juzgar por los diferentes idiomas que se pueden escuchar allí.
Nota publicada el 21 de noviembre de 2011 en www.gacetamercantil.com
Carla Peria "A cada chancho le llega su San Martín"
Esta muestra reúne los últimos trabajos de la artista plástico Carla Peria, cuyas obras tienen como punto de partida el cuerpo humano y a través de él, la posibilidad de sumergirse en otras problemáticas más cercanas al exceso, a los pecados de la carne y al cuerpo como sitio donde se exteriorizan las batallas.
Se trata de la eterna lucha entre el bien y el mal, la que muchas veces enfrenta a la moral contra las acciones que las desafían. El chancho representa a por lo menos dos pecados capitales, la gula y la lujuria, y al disfrute en su manera más exacerbada.
Mediante la mixtura de seres humanos y cerdos, Peria crea una raza de personajes entre lo mitológico y lo urbano. Son seres que, frente a los ojos de una sociedad tan preocupada por la delgadez y la perfección, son toda una provocación. La artista presenta de una manera cruda los excesos de la carne, a los que se vuelcan estos hombres y mujeres-chanchos: el consumismo, el sexo desenfrenado y su vocación por la comida son algunas de las temáticas que esta artista, egresada del IUNA, abarca en su obra.
Los trabajos, de mediano y gran formato, son hechos con acrílicos y óleos utilizados de manera expresiva, lo que da como resultado una obra atractiva que deja en evidencia el buen manejo del dibujo y del color.
Tanto en el folclore como en la mitología, el recurso de mezclar en un solo ser lo humano y lo animal remite a la idea de que todos tenemos una parte de ambos, y eso es algo de lo que trasmiten las obras de Peria: son personajes que ya se están mezclando entre nosotros, esperando que les llegue su San Martín.
En la sala 12 del Centro Cultural Recoleta y con la curaduría de nuestra crítica de artes plásticas Nanu Zalazar. Hasta el 4 de diciembre en Junín 1930, con entrada libre y gratuita.
Nota publicada el 14 de noviembre de 2011 en www.gacetamercantil.com
miércoles 23 de noviembre de 2011
BARCELONA: la ciudad que dibujó Gaudí
Sin duda la ciudad no habría sido igual sin la obra del "arquitecte". Y probablemente él tampoco de haber nacido en otra sin una movida cultural, ecléctica y tan volcada a lo estético.
Por Nanu Zalazar
Antoni Plácid Guillem Gaudí i Cornet, conocido como Antoni Gaudí, fue un ecléctico arquitecto catalán que realizó edificios públicos, casas particulares, colegios, jardines y hasta una iglesia en donde se evidencian las corrientes culturales y artísticas de la época como el modernismo catalán, el "art Nouveau" y la contribución de su mirada obsesiva de la naturaleza creando originales edificios que responden a la geometría reglada como el cono, el cilindro, el helicoide o las formas regladas orgánicas, como las curvas de una bandera flameando o las que surgen de construir doblando un papel sin arrugarlo.
Gaudí fue capaz de jugar con la geometría y el volumen e imaginar las construcciones de manera global como esculturas, sin perder de vista lo estructural y poniendo el acento en lo decorativo.
Poseía conocimientos de trabajos artesanales como la cerámica, la herrería y la carpintería, que integraba en sus obras. La manera de cubrir las paredes con trozos de cerámicas y azulejos es conocido como "trencadís" y fue un invento de Gaudí, que utilizaba los desechos de una vidriería.
A siete de sus obras se las eligió como Patrimonio de la Humanidad por su excepcional contribución creativa.
Casa Vicens: es una residencia suburbana construida en 1883. Fue encargada por Manuel Vicens i Montaner, que era propietario de una fábrica de azulejos. Es con este material que reviste completamente el edificio, donde demuestra su gusto por el arte oriental.
Palacio Güell: realizó en el sótano un establo al que se llegaba a través de una rampa helicoidal. En el tejado hay varias chimeneas, a las que lejos de tratarlas como elementos molestos Gaudí les dio un carácter decorativo. Así inició una forma de diseñarlas que iría desarrollando en sus siguientes obras.
Casa Batlló: fue una remodelación integral de un edificio entre los años 1904 y 1906. La fachada fue tallada con formas alabeadas y la revistió con "trencadís". En la azotea las chimeneas están rematadas por sombreretes cónicos. La bóveda está cubierta con escamas, simulando el lomo de un dragón.
Casa Milá: llamada popularmente "La Pedrera", fue construida entre 1906 y 1910. El edificio no respetaba ninguna norma de estilo convencional, por lo que recibió muchas críticas y hasta multas. El edificio presenta planos curvos y está cubierto de azulejos blancos. Luce como una montaña nevada y los pilares externos, como árboles.
Park Güell: es un inmenso jardín con presencia de elementos arquitectónicos situado en la parte alta de la ciudad. Desde allí se tiene una vista del mar. El conde Eusebio Güell fue amigo íntimo y mecenas de Gaudí. El parque es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista, periodo en el que perfecciona su estilo personal, inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza y poniendo en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en sus profundos análisis de la geometría reglada.
Iglesia de la Sagrada Familia: para una persona de gran devoción religiosa como Gaudí, el pedido de continuar la remodelación de este templo se convirtió en su principal crucial. La obra había sido iniciada por el arquitecto Francesc del Villar en 1882 en estilo neogótico. En 1883, Gaudí realizó cambios fundamentales en el primer proyecto y continuó el trabajo hasta su muerte. La cripta fue construida entre 1884 y 1889, y la fachada de la Natividad se terminó en 1905. Los cuatro fantásticos campanarios se concluyeron entre 1925 y 1930.
El director de la Escuela de Arquitectura de Barcelona dijo, al momento de entregarle el título: "Le hemos dado el título a un genio o a un loco; el tiempo lo dirá".
El 7 de junio de 1926, Gaudí muere atropellado por un tranvía. Entró como NN al hospital y sus empleados lo encontraron muy mal herido. Luego de su fallecimiento se formaron largas colas de público que deseaban ofrecerle su homenaje y el último adiós. Fue enterrado en la cripta de la Sagrada Familia.
Nota publicada el 14 de Noviembre de 2011 en www.gacetamercantil.com
Por Nanu Zalazar
Antoni Plácid Guillem Gaudí i Cornet, conocido como Antoni Gaudí, fue un ecléctico arquitecto catalán que realizó edificios públicos, casas particulares, colegios, jardines y hasta una iglesia en donde se evidencian las corrientes culturales y artísticas de la época como el modernismo catalán, el "art Nouveau" y la contribución de su mirada obsesiva de la naturaleza creando originales edificios que responden a la geometría reglada como el cono, el cilindro, el helicoide o las formas regladas orgánicas, como las curvas de una bandera flameando o las que surgen de construir doblando un papel sin arrugarlo.
Gaudí fue capaz de jugar con la geometría y el volumen e imaginar las construcciones de manera global como esculturas, sin perder de vista lo estructural y poniendo el acento en lo decorativo.
Poseía conocimientos de trabajos artesanales como la cerámica, la herrería y la carpintería, que integraba en sus obras. La manera de cubrir las paredes con trozos de cerámicas y azulejos es conocido como "trencadís" y fue un invento de Gaudí, que utilizaba los desechos de una vidriería.
A siete de sus obras se las eligió como Patrimonio de la Humanidad por su excepcional contribución creativa.
Casa Vicens: es una residencia suburbana construida en 1883. Fue encargada por Manuel Vicens i Montaner, que era propietario de una fábrica de azulejos. Es con este material que reviste completamente el edificio, donde demuestra su gusto por el arte oriental.
Palacio Güell: realizó en el sótano un establo al que se llegaba a través de una rampa helicoidal. En el tejado hay varias chimeneas, a las que lejos de tratarlas como elementos molestos Gaudí les dio un carácter decorativo. Así inició una forma de diseñarlas que iría desarrollando en sus siguientes obras.
Casa Batlló: fue una remodelación integral de un edificio entre los años 1904 y 1906. La fachada fue tallada con formas alabeadas y la revistió con "trencadís". En la azotea las chimeneas están rematadas por sombreretes cónicos. La bóveda está cubierta con escamas, simulando el lomo de un dragón.
Casa Milá: llamada popularmente "La Pedrera", fue construida entre 1906 y 1910. El edificio no respetaba ninguna norma de estilo convencional, por lo que recibió muchas críticas y hasta multas. El edificio presenta planos curvos y está cubierto de azulejos blancos. Luce como una montaña nevada y los pilares externos, como árboles.
Park Güell: es un inmenso jardín con presencia de elementos arquitectónicos situado en la parte alta de la ciudad. Desde allí se tiene una vista del mar. El conde Eusebio Güell fue amigo íntimo y mecenas de Gaudí. El parque es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista, periodo en el que perfecciona su estilo personal, inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza y poniendo en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en sus profundos análisis de la geometría reglada.
Iglesia de la Sagrada Familia: para una persona de gran devoción religiosa como Gaudí, el pedido de continuar la remodelación de este templo se convirtió en su principal crucial. La obra había sido iniciada por el arquitecto Francesc del Villar en 1882 en estilo neogótico. En 1883, Gaudí realizó cambios fundamentales en el primer proyecto y continuó el trabajo hasta su muerte. La cripta fue construida entre 1884 y 1889, y la fachada de la Natividad se terminó en 1905. Los cuatro fantásticos campanarios se concluyeron entre 1925 y 1930.
El director de la Escuela de Arquitectura de Barcelona dijo, al momento de entregarle el título: "Le hemos dado el título a un genio o a un loco; el tiempo lo dirá".
El 7 de junio de 1926, Gaudí muere atropellado por un tranvía. Entró como NN al hospital y sus empleados lo encontraron muy mal herido. Luego de su fallecimiento se formaron largas colas de público que deseaban ofrecerle su homenaje y el último adiós. Fue enterrado en la cripta de la Sagrada Familia.
Nota publicada el 14 de Noviembre de 2011 en www.gacetamercantil.com
CARLA PERIA A cada chancho le llega su San Martín
Esta muestra reúne los últimos trabajos de la artista plástico Carla Peria, cuyas obras tienen como punto de partida el cuerpo humano y a través de él, la posibilidad de sumergirse en otras problemáticas más cercanas al exceso, a los pecados de la carne y al cuerpo como sitio donde se exteriorizan las batallas.
Se trata de la eterna lucha entre el bien y el mal, la que muchas veces enfrenta a la moral contra las acciones que las desafían. El chancho representa a por lo menos dos pecados capitales, la gula y la lujuria, y al disfrute en su manera más exacerbada.
Mediante la mixtura de seres humanos y cerdos, Peria crea una raza de personajes entre lo mitológico y lo urbano. Son seres que, frente a los ojos de una sociedad tan preocupada por la delgadez y la perfección, son toda una provocación. La artista presenta de una manera cruda los excesos de la carne, a los que se vuelcan estos hombres y mujeres-chanchos: el consumismo, el sexo desenfrenado y su vocación por la comida son algunas de las temáticas que esta artista, egresada del IUNA, abarca en su obra.
Los trabajos, de mediano y gran formato, son hechos con acrílicos y óleos utilizados de manera expresiva, lo que da como resultado una obra atractiva que deja en evidencia el buen manejo del dibujo y del color.
Tanto en el folclore como en la mitología, el recurso de mezclar en un solo ser lo humano y lo animal remite a la idea de que todos tenemos una parte de ambos, y eso es algo de lo que trasmiten las obras de Peria: son personajes que ya se están mezclando entre nosotros, esperando que les llegue su San Martín.
En la sala 12 del Centro Cultural Recoleta y con la curaduría de nuestra crítica de artes plásticas Nanu Zalazar. Hasta el 4 de diciembre en Junín 1930, con entrada libre y gratuita.
Nota publicada el 14 de Noviembre de 2011 en www.gacetamercantil.com
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