jueves, 16 de febrero de 2012

Muestra en PROA Los nuevos tesoros de México

La Fundación Proa exhibe por primera vez en Buenos Aires 150 piezas arquelógicas de diferentes culturas prehispánicas. Son parte del patrimonio de trece museos, dos casas de cultura, una zona arqueológica y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La Fundación Proa presenta "Dioses, ritos y oficios del México prehispánico", una exhibición que trae por primera vez a la Argentina más de 150 piezas arqueológicas de las diferentes culturas que habitaron el Golfo de México.
Proa logra con éxito la puesta en escena, desde un centro de arte contemporáneo, de una muestra con elementos históricos con un diálogo respetuoso entre un pasado que comienza circa el 700 a.C y llega hasta la conquista española, y que es capaz de deslumbrar al visitante de este tiempo.

Las piezas fueron dispuestas en las vitrinas de acrílico sobre tarimas blancas y están acompañadas por textos. Pero es un buen complemento la ampliación de los temas relatados por las visitas guiadas a cargo de un correctísimo personal. O, para el que prefiere recorrerla con otros tiempos, la opción es el audiotexto. También hay recorridos especiales a cargo de artistas y teóricos, lo que confirma la importancia que esta institución le otorga al material reunido especialmente para esta muestra.
La exhibición es una puerta de entrada para que el público local tenga la oportunidad de conocer de qué manera representaban los antiguos pobladores de México antes de la llegada de los españoles, sus dioses, sus rituales y su cosmogonía. Como también, cuáles eran las actividades y profesiones que desarrollaban, como artesanos, alfareros, ceramistas, lapidarios y escultores.

La muestra presenta obras que no se habían exhibido hasta ahora e incluso incluye piezas que fueron recuperadas recientemente y que son parte del patrimonio de 13 museos, de dos casas de cultura, de una zona arqueológica y también del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH).

Las obras, aún las más pequeñas, están repletas de belleza y son una demostración de lo expresivos que podían ser aún con materiales toscos como la cerámica trabajada con rudimentarias herramientas. Allí plasmaron su particular modo de observar la naturaleza y cuáles eran los temas a los que le daban mayor importancia, como la celebración constante de la vida y su contrapartida, la muerte, a la que rinden culto por antonomasia. A través de la representación de sus divinidades dejan la impronta de su espíritu religioso y su sentimiento de devoción para quienes consideran a los autores de sus destinos.

En las cerámicas destinadas al uso doméstico su gusto estético se hace presente en vasijas y platos, tanto por las formas como por las pinturas con las que fueron decoradas, con motivos simbólicos que ayudan a entender el significado de cada una de esas piezas y lo que representaban en el contexto ritual.

Si hasta hay lugar para representar los momentos de ocio como el juego de pelota (una actividad de esparcimiento pero con un gran acento en lo ritual), donde también están sus yugos y hachas votivas, los delimitadores de la cancha del mismo juego, y los jugadores de pelota elaborados en barro. Otro ritual de los más complejos es el que se celebraba en torno de Mictlantecutli, la deidad de la muerte, representado por una escultura de un cráneo y las diosas que lo acompañan.

Curada por David Morales Gómez, profesor de la Universidad Veracruzana y director de Museos de Veracruz, la exposición constituye, en sus palabras, "una excelsa selección de piezas que muestran la enorme variedad de ideas, la estructura social y la complejidad de una ideología". También Morales Gómez seleccionó escritos surgidos de las más recientes investigaciones sobre el comercio, el ritual de la pelota, el trabajo con la piedra, la alfarería y los sacrificios, trazando así un panorama integral de la las zonas más ricas en diversidad cultural.

La propuesta curatorial inicia su recorrido por medio de varios ejes temáticos: los dioses, en su mayoría deidades de la fertilidad, en piedra y barro, deidades que están presentes como el dios del agua, Tláloc; el dios de la fertilidad, Xipetotec; los dioses narigudos, Tlazolteotl y Cihuateteotl; y la deidad de la muerte, Mictlantecutli.

En Fundación Proa, Av. Pedro de Mendoza 1929 y Caminito. De Martes a domingo de 11 a 19 horas. A las 17 hay visitas guiadas para público en general. Los martes de estudiantes se pone a disposición del público material de referencia como libros y catálogos en el espacio de la librería.
Para más información sobre visitas guiadas, horarios y actividades para escuelas e instituciones: http://proa.org/esp/education.php / +54 11 4104 1041 / visitas@proa.org. Valor de la entrada: 12 pesos.

Nota publicada el 5 de Diciembre de 2011 en www.gacetamercantil.com

Johannes Vermeer, del cuadro al libro y a los Simpsons



De Holanda en el siglo XVII a la serie de dibujos animados más vista de la actualidad, pasando por un libro y una película. El insólito recorrido de una obra clásica que dispara significados diversos.

Es curioso cómo una obra de arte como el cuadro "Chica con aro de perla" puede ser el punto de partida para una historia. Esto fue lo que ocurrió cuando Tracy Chevalier comenzó a dar vida a Griet, una joven de 16 años que en su novela trabajó en la casa del pintor holandés Johannes Vermeer. La escritora realizó una exhaustiva investigación de la vida del pintor y de la sociedad de Delft, pequeña ciudad holandesa donde nació y vivió Vermeer.

Griet, para Chevalier, fue una sirvienta que posó para el artista, quien para darle una visión más distinguida la adornó con los aros de su esposa. Cuando Vermeer muere, le deja a Griet aquellos aros para pagar parte de la deuda que el artista tenía con el carnicero, que era el marido de la mucama.

El libro de Chevalier llega a manos de Peter Webber, quien decide transformarlo en una película que fue filmada en 2003. El film narra el tranquilo y casi silencioso conflicto entre las religiones calvinista (la de la sirvienta) y católica (la de los Vermeer). Para recrear la atmósfera se basaron en toda la obra del pintor, generando con estas imágenes la escenografía y el vestuario. De este modo, prácticamente cada secuencia es un cuadro original de Vermeer.

De hecho este melodrama incluye, efectivamente, un comentario sobre la lucha de clases, sobre la colisión de religiones, además de recrear intensamente un tiempo perdido. El caso del cuadro "Chica..." abre, entonces, un fructífero e inesperado diálogo entre tres disciplinas distintas que se enriquecen mutuamente.

Johannes Vermeer nació el 31 de octubre de 1632 y murió el 15 de diciembre de 1675. Es uno de los pintores holandeses más conocidos del período barroco. Vivió durante la llamada "Edad de Oro" holandesa, en la cual su país experimentó un extraordinario florecimiento político, económico y cultural.

La mayoría de las representaciones de mujeres en los cuadros de Vermeer están relacionadas con una narrativa en la que instrumentos musicales u objetos del hogar influyen en la percepción de la acción. Sólo tres cuadros se desvían de forma importante de esta tónica y se pueden denominar retratos: "Muchacha leyendo una carta", "Dama virginal" y "Muchacha con turbante" (o "Chica con aro de perla").

La obra completa de Vermeer es muy reducida, solamente unos 35 cuadros. Pintó otras obras, hoy perdidas, de las que se tiene conocimiento por antiguas actas de subastas. Sus primeros trabajos fueron de tipo histórico, pero alcanzó la fama gracias a su pintura costumbrista, que forma la mayor parte de su producción.

En vida fue un pintor de éxito moderado. No tuvo una vida desahogada, quizá debido al escaso número de pinturas que produjo, y a su muerte dejó deudas a su esposa y once hijos.

Prácticamente olvidado durante dos siglos, a partir de mediados del siglo XIX la pintura de Vermeer tuvo un amplio reconocimiento. William Thoré-Bürger contribuyó a la consagración del pintor holandés con unos artículos periodísticos muy elogiosos. Actualmente es considerado uno de los más grandes pintores de Holanda y es particularmente reconocido por su maestría en el uso y tratamiento de la luz.

La fama de "Chica..." se debe sobre todo a su recepción actual y a que la obra fue la imagen elegida para representar una exitosa exposición en el Mauritshuis, en La Haya, en los años 1995 y 1996. La identidad de la retratada, en realidad, es desconocida. El fondo oscuro refuerza la claridad de la muchacha, sobre todo la de su piel. La modelo interactúa con el observador al mirarlo directamente y abrir ligeramente la boca, lo que en la pintura holandesa a menudo indica una conversación con el observador. También se conoce a esta obra como "La Gioconda" del Norte.

El turbante, con el paño amarillo cayendo hacia atrás, es una señal del interés que despertó en la época la cultura oriental, como consecuencia de las guerras contra el Imperio Otomano. Los turbantes pasaron a ser un complemento muy apreciado y extendido en la Europa del siglo XVII. Se destaca la presencia del aro de perla en la oreja, que brilla en la zona de sombra del cuello.

Una vuelta de tuerca a esta historia. El famoso cuadro terminaría ocupando un lugar en un capítulo de la irreverente serie de dibujos animados de "Los Simpson". La línea original del boceto de Vermeer terminó en la pantalla de la PC del dibujante y guionista Matt Groenig.

Publicado en www.gacetamercantil.com el 26 de noviembre de 2011

sábado, 26 de noviembre de 2011

Museo del Carnaval en Montevideo

Inaugurado en noviembre de 2006, el Museo del Carnaval se encuentra ubicado en el casco histórico de la ciudad de Montevideo, frente al Puerto y junto al principal centro gastronómico del país, el Mercado del Puerto.
Se inscribe dentro de los llamados museos de la identidad, ya que mediante una propuesta moderna e interactiva conserva, exhibe, difunde y valora los objetos y tradiciones que forman parte de la máxima fiesta popular del Uruguay.
Es una institución que trabaja para fortalecer la participación social en la fiesta. De esa forma sale a la calle, interactúa con la ciudad y refleja su sentir.


Horario y precio de entradas *

Abierto de martes a domingos de 11 a 17 horas

Generales $ 65
Visitantes uruguayos (bonificadas) $ 25
Visitantes Mercosur (bonificadas) $ 45

Menores de 12 años entrada libre

Martes entrada libre

* Los precios son en pesos uruguayos.



Audio tomado en la charla que diera la Coordinadora General Graciela Michelini en el museo de Carnaval el 19 de noviembre de 2011.

CRISTO REDENTOR Más que un millón de amigos


El monumento emblemático de Río de Janeiro cumple 80 años y es una de las Siete Nuevas Maravillas Modernas construídas por el Hombre. Dos millones de turistas lo visitan por año.


Por Nanu Zalazar

"Cristo Redentor, brazos abiertos sobre Guanabara", le canta Roberto Carlos en una canción a la ciudad de Río de Janeiro. Ese Cristo que desde hace 80 años da la bienvenida con sus brazos extendidos y mira desde las alturas del morro toda la ciudad "maravillosa", por lo que se ha convertido no sólo en un símbolo carioca sino del país entero.

En 2007, el Cristo consiguió cien millones de votos a través de un sufragio por internet y fue nominada como una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo junto a Machu Picchu, la Gran Muralla China, el Coliseo de Roma, el Taj Mahal, Chichén Itzá, y Petra. La condición para participar entonces era ser una estructura creada por el Hombre y que estuviera en pie.

La estatua del Cristo Redentor tiene 30 metros de altura sobre un pedestal de 8 metros y fue realizada en granito. Se encuentra a 700 metros sobre el nivel del mar dentro del Parque Nacional de Tijuca, en la cima del cerro del Corcovado. Es la estatua más grande del mundo, tanto de Cristo como en su estilo, el Art decó.

El mirador del cerro Corcovado, antes de albergar al Cristo, ya era un importante punto turístico al que se llegaba por un tren que fue inaugurado en 1884 por el emperador Pedro II de Brasil.

Que Río tuviera un monumento que diera cuenta de su creencia católica surge en el Imperio y su construcción fue especialmente apoyada por la princesa Isabel a mediados del siglo XIX, pero esta idea fue retomada en 1921 cuando se preparaban para los festejos del centenario y generó controversias entre católicos y protestantes.

Hector da Silva Costa fue el autor del proyecto y el diseño general del monumento fue realizado por el artista brasileño Carlos Oswald, pero el escultor francés Paul Landowski ejecutó la cabeza y las manos de la escultura.

El Cristo está realizado en hormigón armado, pesa cerca de 700 toneladas, esta escultura por su tamaño requirió ayuda de ingenieros y arquitectos.

La construcción, que demandó cinco años de trabajos, supuso tareas riesgosas, especialmente en el armado de los brazos que se extienden sobre el vacío en tiempos en que los sistemas de seguridad eran precarios o casi nulos. Pero no hubo que lamentar ningún muerto por accidentes lo que sirvió para se considerara que la presencia del Cristo obró de manera milagrosa.

Finalmente el monumento se inauguró el 12 de octubre de 1931 y estaba previsto que la iluminación fuera encendida por Guillermo Marconi desde Nápoles, que accionaría una señal eléctrica que sería trasmitida a Inglaterra y esta se contactaría, a su vez, con el barrio carioca de Jacarepaguá, pero por problemas climáticos tuvo que ser encendida desde Río.

Para llegar a la cima se puede ascender en auto o en tren de cremallera para poder trepar el camino escarpado. El transporte tiene capacidad para 360 pasajeros, el viaje dura 20 minutos y desde 2003 funciona un sistema de escaleras mecánicas.

Una curiosidad: la estatua del Cristo no es del Estado brasileño sino que es propiedad de una entidad civil y de la Arquidiócesis de Río, que fue la encargada de conseguir y luego administrar los fondos necesarios para construirla.

Otra: los herederos del escultor francés reclaman derechos de autor y piden recibir un canon por las imágenes tomadas del Cristo para publicidades y películas. Pero aunque el trabajo no fue creativo sino técnico, Landowski realizó las imágenes basadas en un croquis de un artista brasileño.

El año pasado el Cristo Redentor fue víctima de una guerra de "pichadores" (el nombre que reciben los graffiteros). Algunos jóvenes de Río hicieron pintadas en San Pablo, lo que fue tomado como una provocación o un avance sobre su territorio y, como venganza, los paulistas decidieron "firmar" el monumento de los cariocas para ponerles límites.

Los "pichadores" paulistas colocaron las típicas firmas y algunas inscripciones de protesta en la emblemática estatua, sobre todo en los brazos, en el pecho y en el rostro, hecho que fue repudiado no solo por los cariocas sino por brasileños de todo el país.

La investigación no llevaba a nada porque unos días antes del ataque las cámaras de seguridad fueron desconectadas por un fuerte temporal, pero de todos modos los autores se entregaron voluntariamente a la Justicia y a partir de ese momento se reforzó la seguridad.

Más de 2 millones de turistas por año disfrutan la vista única de la "cidade maravilhosa" sin dejar de fotografiarse junto al Cristo de los brazos abiertos, lo que ha convertido a este lugar en una pequeña torre de Babel a juzgar por los diferentes idiomas que se pueden escuchar allí.

Nota publicada el 21 de noviembre de 2011 en www.gacetamercantil.com

Carla Peria "A cada chancho le llega su San Martín"



Esta muestra reúne los últimos trabajos de la artista plástico Carla Peria, cuyas obras tienen como punto de partida el cuerpo humano y a través de él, la posibilidad de sumergirse en otras problemáticas más cercanas al exceso, a los pecados de la carne y al cuerpo como sitio donde se exteriorizan las batallas.

Se trata de la eterna lucha entre el bien y el mal, la que muchas veces enfrenta a la moral contra las acciones que las desafían. El chancho representa a por lo menos dos pecados capitales, la gula y la lujuria, y al disfrute en su manera más exacerbada.

Mediante la mixtura de seres humanos y cerdos, Peria crea una raza de personajes entre lo mitológico y lo urbano. Son seres que, frente a los ojos de una sociedad tan preocupada por la delgadez y la perfección, son toda una provocación. La artista presenta de una manera cruda los excesos de la carne, a los que se vuelcan estos hombres y mujeres-chanchos: el consumismo, el sexo desenfrenado y su vocación por la comida son algunas de las temáticas que esta artista, egresada del IUNA, abarca en su obra.

Los trabajos, de mediano y gran formato, son hechos con acrílicos y óleos utilizados de manera expresiva, lo que da como resultado una obra atractiva que deja en evidencia el buen manejo del dibujo y del color.

Tanto en el folclore como en la mitología, el recurso de mezclar en un solo ser lo humano y lo animal remite a la idea de que todos tenemos una parte de ambos, y eso es algo de lo que trasmiten las obras de Peria: son personajes que ya se están mezclando entre nosotros, esperando que les llegue su San Martín.

En la sala 12 del Centro Cultural Recoleta y con la curaduría de nuestra crítica de artes plásticas Nanu Zalazar. Hasta el 4 de diciembre en Junín 1930, con entrada libre y gratuita.
Nota publicada el 14 de noviembre de 2011 en www.gacetamercantil.com