martes, 26 de julio de 2011

Julio Alan Lepez Sin bordes

El artista inaugura una muestra titulada "Inventario", tomada de un escrito del artista Robert Rauschenberg.


Julio Alan Lepez piensa que en realidad los artistas van dejando un reguero de simulacros y él ha decidido mostrarlos presentando toda una serie de combinaciones tales como dibujos sobre fibro-fácil, pinturas con objetos o esculturas con pinturas.

En sus comienzos, Lepez trabajó sobre chapadur y de esa época se presenta una figura femenina dibujada con carbonilla, un elemento básico de su producción. Se trata de un artista de excelente manejo del dibujo de la figura humana, la que está presente en casi todas sus obras y mucha de ellas en tamaño natural y de cuerpo entero.

Este creador, que desde hace un tiempo cambió el chapadur por el fibrofácil, lo sigue recortando hasta transformarlos en nuevos objetos. Las telas ensambladas con la suma de varios bastidores comenzaron en tiempos en que estaba concluyendo la Escuela Pueyrredón en la especialidad pintura. Por una cuestión práctica, para trasladar sus trabajos a la escuela, Lepez pintaba una obra sobre diferentes telas y, probando como quedaban, sintió que de esa manera funcionaban mejor para lo que quería expresar. Después tuvo una temporada en la que sumó un nuevo soporte, el cartón corrugado, sobre el que realizaba retratos sobre cajas que podían ser tan grandes como las que protegen las heladeras en los comercios.

Lepez tiene un manejo del espacio muy particular: elige realizar ensamblados con dos o tres telas, o las que precise pero no como dípticos o polípticos sino como una obra que no se puede dividir, y muchas veces al fondo lo siente como algo superfluo y que recorta con el objetivo de realzar las figuras humanas, por las que demuestra un elevado aprecio. Los trabajos toman las formas irregulares que le dictan las figuras plasmadas para, de esa forma, alcanzar una mayor preponderancia.

En la muestra destaca una obra donde una joven mujer se encuentra sentada de manera relajada, casi extendida, que fue parte de un formato convencional pero que no duró mucho en ese estado ya que la fue recortando y, luego de multiples transformaciones, terminó en una obra inquietante. Si hasta la cabeza del personaje le pareció innecesaria.

En esto de realizar mixturas de objetos, telas y papeles, en una obra llamada "Objetos perdidos" Lepez que comenzó con un simple ensamblado de dos telas que luego se vieron invadidas por un marco de cuadro real y con muchas cosas más. Pero como el artista estimó que el resultado iba a ser una obra con mucho peso (literalmente), terminó dividiéndola en dos trabajos diferentes.

En el comienzo de la muestra se ubica un videojuego que permite que el espectador pruebe qué tan bueno es para manejar esquivando obstáculos. Esta obra estuvo este año en ArteBA.

Los personajes de Lepez son amigos, conocidos y autorretratos. Algunos terminan protagonizando imágenes que encuentra en otros personajes como de revistas. Como dos de las obras con las que comienza el recorrido de la muestra, con dos personajes que tuvieron su origen en unas fotos de aviadores de la segunda guerra de los que rescató la actitud corporal, su porte. El artista capturó esa imagen de héroes, realizó sus siluetas y las completó con elementos de diversa índole como trozos de barreras o una vieja cortina americana, haciendo del cuerpo del aviador parte del avión, como si fueran un solo elemento.

A Lepez le gusta la idea de cómo los elementos se amalgaman, cómo funcionan como conjunto pero a la vez cómo cada uno de ellos puede disparar en el imaginario de quien los mira diversos significados. La idea, finalmente, es la de realizar trabajos barrocos muy trabajados.

Prefiere tomar las imágenes de fotografías donde posan para él, en especial para que no sea molesto para quienes se prestan como modelos.

Luego de finalizados sus estudios Lepez comenzó la recorrida en diversas galerías, en las que no tuvo eco, pero no hubo tiempo para la decepción gracias a un "golpe de suerte", como prefiere definir el artista, por el cual obtuvo premios y muestras en varios lugares. Ahí sintió que estaba en la senda de ser aquello que imaginó, de vivir de su trabajo como artista.

En alguna de las obras de Lepez es necesaria la participación de los espectadores, teniendo que manipular ciertos elementos para que la obra sufra algún cambio, que haya una interactividad y que el visitante deje de lado una actitud pasiva y se relacione con la obra de otra manera. A Lepez le gusta que el espectador intervenga de algún modo en la obra y con acciones simples y básicas, dando por tierra con la teoría de que a las obras "no hay que tocarlas".

Desde hace poco está experimentando con formatos pequeños sobre fibrofácil, donde por el momento respeta el formato rectangular.

Para los que disfrutan del buen dibujo y del manejo del color, esta es una excelente oportunidad de valorar una muestra de un muy original artista que por su talento se sale de sus bordes, lo mismo que sucede con sus personajes en sus obras.

Hasta el 18 de julio en la Fundación Mundo Nuevo Av. Callao 1870.

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